«Dependencia emocional en la familia: el precio de pertenecer».

La dependencia emocional en la familia puede pasar desapercibida, pero muchas veces marca nuestras decisiones, relaciones y hasta la forma en que nos vemos a nosotros mismos.

Ilustración conceptual sobre la dependencia emocional en la familia y el costo de sostener a los demás para pertenecer.

¿Qué son los mandatos?

Los mandatos son los modelos y condiciones que surgen del sistema familiar y/o social. Son “el precio” que pagamos por pertenecer a determinado clan.

Estos modelos pueden ser implícitos o explícitos, pero se internalizan en nuestro ser, y nos llevan a actuar un plan de vida que no fue elegido por nosotros mismos.

¿Cómo funcionan los mandatos y la dependencia emocional en la familia?

La dependencia emocional en la familia suele comenzar con mandatos internalizados que definen qué se espera de cada uno.

Estos mandatos son inconscientes y se ubican en el lugar de nuestras creencias y deseos.
Así entonces, cuanto más conectados estamos con los mandatos, más desconectados estamos de nuestro propio ser.

En ocasiones tenemos la creencia de ir por un deseo propio, pero en realidad simplemente estamos intentando cumplir con el mandato heredado.

La doble angustia de la dependencia emocional familiar: vivir para cumplir expectativas.

Cuando el deseo propio se confunde con las expectativas familiares, aparece una forma de dependencia emocional que se hereda sin darnos cuenta.

Al no hacerlo consciente, vamos por la vida intentando cumplir las expectativas del vínculo familiar.

Pero si estas expectativas chocan con nuestro verdadero deseo, puede producirse una doble angustia:

  • angustia por no cumplir las expectativas familiares, porque al ir en contra de nuestro deseo se nos dificulta seguir por ese camino,
  • o angustia (y frustración) por no cumplir nuestro deseo.

Claves para empezar a romper la dependencia emocional en la familia:

Romper la dependencia emocional en la familia implica reconocer el mandato y recuperar el deseo propio.

🔅 Reflexiona sobre tus contratos intelectuales: ideas como “yo no nací para esto”, “soy torpe”, “para tener hay que sufrir”. Son pensamientos arraigados en esta herencia.

🔅 Pregúntate de dónde vienen esas ideas. ¿En qué te basas para hacer tales afirmaciones? ¿Por qué tienes determinada ideología? Si no les encuentras respuesta, es muy probable que sean ideas impuestas por los vínculos.

🔅 Cuestiónate frases comunes que se escuchan en la familia: expresiones como “debes salir con alguien que cumpla ciertas características”, “en esta casa somos de tal forma”, “estudiar eso es una pérdida de tiempo”, etc.

🔅 Recuerda: ser familia no implica aceptar condicionamientos que te dañen o no te dejen ser libre.

El verdadero costo de no ser uno mismo

No poder ser uno mismo nos somete a un circuito infinito de infelicidad.
Y el “precio” que pagamos por ello termina resultando mucho más costoso que el de pertenecer.

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