No hace falta preparar nada. No hace falta saber exactamente qué decír. Solo hace falta dar un paso.
La primera consulta suele ser un poco más larga que las siguientes porque hay mucho por conocer. Vamos a hablar sobre lo que te trae, tu historia, y también sobre el encuadre de trabajo: la frecuencia de las sesiones, la continuidad del tratamiento y todo lo que necesités saber para empezar.
Al final de esa primera sesión, entre los dos evaluamos si tiene sentido seguir trabajando juntos. Sin compromisos.
Contáme brevemente qué te trae. No hace falta que esté todo claro — con una idea general alcanza para empezar.
Te respondo a la brevedad y buscamos juntos un día y horario que te quede cómodo. Todo online, desde donde estés.
La primera sesión es por videollamada. Un espacio para conocernos y ver juntos cómo seguir.
La primera sesión suele ser más larga que las siguientes. Reservá tiempo suficiente para no estar apurado.
Buscá un lugar donde puedas hablar con tranquilidad, sin interrupciones y sin que otros puedan escucharte.
La sesión es por videollamada. Una conexión estable hace que todo fluya mejor.
No hace falta preparar un discurso ni saber qué decír. Llegar es suficiente. El resto lo construimos juntos.
Casi todas las personas llegan con algo de ansiedad a la primera sesión. Es parte del proceso. No tenés que estar seguro de nada para dar este paso. Y no hace falta tener compromisos inmediatamente después de la sesión — a veces mueve cosas, y está bien darse tiempo para procesar.
Escribíme por WhatsApp y coordinamos tu primera sesión. Sin formularios.
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